miércoles, 21 de julio de 2010

we are not moco de pavo


filo
más filo
histeria
sarcasmo

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gente










Es invierno y hace frío en nuestro bunker.
La salamandra nos llena d olor a humo, pero estamos al lado del wacho, y si hacemos yoga puede que quedemos viajados por unos segundos más d la cuenta, porque el ruido del río nos duerme, sumado al d los buhos blancos (es genial cuando los vemos), los sapos (que se recuerdan a sí mismos todo el tiempo), también creemos que hay un delfín que vino en la crecida y todavía no podemos saber d que se trata el "animal" que corre por los árboles, sacude ramas y tiene un único ojo naranja brillante.


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" Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblo marciano nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas. "
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